Santo del día: Abraham Kidunaia
Aunque su familia esperaba que se casara, san Abraham eligió otro camino: consagrar su vida a Dios y vivir en oración.
:quality(85)/https://angelus.sfo3.digitaloceanspaces.com/wp-uploads/2019/10/512px-Abraham_Kidunaia_Menologion_of_Basil_II.jpg)
San Abraham de Kidunaia nació en el siglo III en el seno de una familia muy adinerada, que se aseguró de que recibiera una buena educación. Al terminar sus estudios, sus padres lo animaron a casarse, pero él tenía otros planes. Le explicó a su esposa que deseaba consagrar su vida a Dios y permanecer célibe. Así, se retiró a vivir como ermitaño cerca de Edesa, en Mesopotamia.
Diez años después de haber comenzado su vida de soledad, Abraham recibió la noticia de que sus padres habían muerto y le habían dejado una gran herencia. Entonces, pidió a un amigo que repartiera el dinero entre varias obras de caridad. Su generosidad y profunda espiritualidad hicieron que se lo considerara un hombre de gran santidad, por lo que muchas personas acudían a él en busca de sabiduría y consejo.
Cuando los habitantes de Edesa cayeron en el pecado y comenzaron a adorar ídolos, el obispo ordenó sacerdote a Abraham y le pidió que fuera a la ciudad para salvar las almas de sus habitantes. Aunque no quería abandonar su vida de soledad y oración, obedeció.
Al principio, nadie en Edesa quería escuchar sus palabras. Sin embargo, gracias a su oración constante y a su incansable predicación, Abraham logró convertir a los habitantes y poner fin a la idolatría. Una vez cumplida su misión, regresó a su ermita, donde vivió hasta su muerte, alrededor del año 360.