Multitudinaria bienvenida al papa León
La magnitud de la convocatoria quedó en evidencia cuando el Papa León se dirigió al escenario. El recorrido por el Paseo de la Castellana, en Madrid, se prolongó durante más de 20 minutos, mientras el papamóvil avanzaba lentamente entre una multitud de peregrinos y se detenía una y otra vez para que el pontífice pudiera saludar a los fieles. A lo largo del trayecto, abrazó a personas apostadas tras las vallas y besó a numerosos bebés que sus padres le acercaban.
Muchos otros siguieron su paso desde balcones y terrazas con vista a la amplia avenida, creando una presencia ininterrumpida a lo largo del recorrido entre el centro de la ciudad y el lugar de la vigilia.
Cuando finalmente llegó al escenario instalado en la Plaza de Lima, el entusiasmo se hizo aún más intenso. Miles de jóvenes agitaban banderas del Vaticano y de España y coreaban: "Esta es la juventud del Papa". Visiblemente emocionado, León XIV se detuvo unos instantes para contemplar la escena antes de que el cardenal José Cobo, de Madrid, iniciara el tramo final de la vigilia.
Diálogo con los jóvenes
En un formato poco habitual para un acto papal, el diálogo se desarrolló en un escenario ambientado como una sala de estar.
Allí, el Papa y varios jóvenes conversaron sobre la fe, la vocación y la búsqueda de sentido, en un intercambio cercano que reflejó más una conversación entre generaciones unidas por el deseo de seguir a Cristo que un encuentro protocolar. El diálogo tuvo lugar después de una presentación de Godspell, el musical producido por el actor Antonio Banderas, que ayudó a marcar el tono de una velada que los organizadores definieron como una auténtica "fiesta de la fe".
Durante el intercambio, el Papa recordó a algunos santos que influyeron profundamente en su vida espiritual, entre ellos Juan Crisóstomo, Tomás de Villanueva y Toribio de Mogrovejo, el obispo misionero español que evangelizó el Perú en el siglo XVI.
Al ser consultado sobre sus años como misionero en Perú, el Papa afirmó que uno de los recuerdos que más atesora es el testimonio de fe de tantas personas que afrontaban dificultades sin perder la esperanza.
Mientras anunciaba el Evangelio, yo también fui transformado por él, dijo. "He visto cómo la Palabra de Dios puede convertir el conflicto en paz. Puede ser fuente de reconciliación, de paz y de justicia".
El Papa León también animó a los jóvenes a redescubrir el valor del silencio en medio del ruido constante de la vida contemporánea.
"Cuando buscamos el silencio, decidimos qué no escuchar y de qué ruidos no dejarnos distraer", afirmó. "En el silencio comprendemos que las ideologías pasan, mientras la verdad permanece".
El pontífice vinculó esta invitación con la adoración eucarística que siguió al diálogo, durante la cual toda la plaza permaneció en silencio.
"La adoración eucarística, que esta noche compartimos, es precisamente el lugar adecuado para guardar silencio, liberar el corazón y ‘estar’ nosotros mismos ante el Señor", expresó.
Al referirse al papel de los cristianos en la sociedad actual, León XIV recordó que "los discípulos de Jesús son siempre contemporáneos, pero nunca prisioneros del tiempo que pasa".
Finalmente, invitó a los jóvenes católicos a ser misioneros en el mundo de hoy, también en los espacios digitales, y los animó a convertirse en "sal de la tierra y luz del mundo".